dos de los rizos de mi pelo forman un corazón.
ellos forman un corazón y mientras tanto, más abajo, mis dedos planean cómo matarte sin que te des cuenta de que estás muerto.
más abajo todavia me doy cuenta
de que
en realidad
ya
lo
estás
y jugueteo con mis rizos, felices, que están al márgen de todo esto porque nunca llegaron a conocerte.
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